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miércoles, 26 de mayo de 2010

De consejos...

Consejos indicados por jóvenes madres a jóvenes contemporáneas suyas, solteras y sin cargas familiares:
"Dormir mucho y f***** mucho"
Qué opináis, os parece un buen consejo???

lunes, 15 de marzo de 2010

Recomendaciones culturales

Sin ningún ánimo de ofender, más bien con anhelo de ilustrar a los respetables papás que llevan a sus hijos, casi bebes, a exposiciones artíticas o de cualquier otra ídole, con el propósito de inculcar a sus hijos en las buenas artes culturales, desde aquí les recomiendo que les lleven a otro tipo de actividades ocio-educativas más propias de su edad. Pues creen de verdad que un niño/a de apenas dos años, que no puede andar todo el recorrido  de cualquier exposición de moda, pues el pobriño se cansa y han de llevarle en brazos, y grita y llora porque se aburre, no entiende nada y no puede expresarse a sus anchas, es la mejor manera de educarle en la cultura artística? Yo creo que no, además de ser tremendamente incomodo para el resto de visitantes. Luego le puede pasar como a un querido amigo, que sus papás profesores de secundaria de Historia del Arte, querían imbuirle dichos valores artíticos y de pequeñito le llevaban de Iglesia en Iglesia para que apreciase las bondades del Románico o Gótico, según fuese el caso, consiguiendo que dicho niño de mayor odiase el olor a velas, incienso y cualquier Iglesia antigua, pues le recordaba el hastío infantil provocado en estas excursiones, cuando lo que él quería era correr, jugar y gritar.
Ahora bien, sí el niño, puede andar por sí sólo, y tiene intereses artísticos entonces sí, deben acompañarles y fomentar su interés. Incluso existen determinados Museos dedicados al Arte Infantil como es el MUPAI, donde los niños pueden aprender y desarrollar sus habilidades artísticas y acercarse al Arte de una manera más natural para su edad. Es mucho más recomendable y fructífero que llevarles a ver cualquier exposición que no entiendan y se aburran, sólo porque los papás quieren ver determinada exposición.

martes, 2 de marzo de 2010

Reencuentro con los recuerdos

Esta semana que ya ha pasado, he vuelto a reecontrarme con mis recuerdos, con mi infancia. Mi tío Juan tenía un tomavistas, al menos así lo llamaban, y con este aparatito nos grababa para la posteridad y luego en algún cumpleaños o reunión familiar, montaba en su casa un mini-cine con pantalla y todo y nos lo mostraba. Luego vino el video y más tarde el digital. Ahora treinta años más tarde, ha pasado a DVD todas aquellas imágenes y nos ha regalado uno con  aquellos fotogramas familiares, con ese matiz tan característico que tienen las fotos viejas en color, esa pátina decolorada por el tiempo. Y me he visto de pequeña en movimiento, sin sonido, a mis padres, muy jóvenes y guapos, a mis hermanos, pequeñitos y preciosos, a mis primos, a mis tíos, a mi abuelita que ya hace mucho se fue. Son doce minutos sobrecogedores, doce minutos que me han hecho recordar años, doce minutos en que se para el tiempo, doce minutos de mi niñez a la que quisiera volver, y vuelvo, como una loca cuando lo veo.

Por otro lado, este fin de semana hemos vuelto a reunirnos los compañeros del cole, hemos vuelto a recordar viejas aventuras, desempolvar de ese cajón aquellas historias y aquellas caras, aquellos maravillosos años, a reír, a estar muy muy a gusto. Veinte años después nos sentíamos como si casi no hubiese pasado el tiempo, pudiendo hablar de cualquier cosa con una confianza y tranquilidad extraña, pero bonita y tierna, tal vez por aquellos juegos infantiles e inocentes compartidos, que crearon un lazo invisible pero muy fuerte. Como dijimos la primera vez, no han pasado veinte años, sólo unos meses, y ya estamos pensando en  la próxima y encontrando a más gente. Y siempre, por ahora, hemos quedado en la puerta del cole.

lunes, 5 de octubre de 2009

19 años después...

Fue un día muy emocionante, para mí el más emocionante en mucho tiempo. Estaba muy nerviosa y contenta a la vez. Después de 19 años volvimos a vernos en la puerta del cole. Todo gracias a las nuevas redes sociales. No estábamos todos, algunos no habían podido venir, otros viven lejos en otras provincias, a otros no les habíamos localizado, y alguno ya se lo llevó el tiempo.

Casi todos ya están o casados, o en pareja, con hijos, con grandes trabajos, casas y coches, pero todos seguíamos igual. Recodamos muchas cosas, algunos más que otros, nos reímos mucho, lo pasamos muy bien. Fue muy bonito, entrañable, y me sentí muy cómoda, en familia. La próxima vez, dijimos, no pasarán 20 años.

19 años después, en la puerta del cole volvimos a vernos.

domingo, 15 de marzo de 2009

Público, privado

Estoy cansada de oír, leer o escuchar frases del tipo: gracias a el colegio de pago al que fui tengo una educación exquisita; o: menos mal que fui a un colegio privado y soy bastante educada; o también: yo a mis niños les llevo a un privado, no se mezclen con los inmigrantes.
Pues queridos y queridas, yo desde aquí quiero reivindicar los colegios públicos, romper una lanza en su favor. No sé porque existe esa falsa creencia, no sé que hay en contra de los colegios públicos. He recibido una educación pública en todos sus niveles: colegio, instituto y universidad, he conocido profesores de todo tipo y clases, unos mejores, otros peores, unos más humanos, otros más simpáticos, otros menos, unos que tienen vocación, otros no tanto... pero la educación que he recibido ha sido la correcta y adecuada. Aparte de enseñarme los contenidos de las diferentes asignaturas que he ido cursando (la llamada cultura) también me han enseñando formas de comportamiento y educación (que también forma parte de nuestra cultura, nuestro acervo cultural).
Tal vez el problema, más que de los profesores y de la enseñanza pública, sea de quienes la reciben.
Curiosamente aquellos que vienen de un nivel sociocultural, o económico-social medio-bajo, son quienes más apoyan este tipo de educación, quienes creen que en la privada van a educar mejor a sus hijos, aparte de no mezclarse con la chusma inmigrante que pueblan nuestros colegios públicos (aunque esto es otra historia). Pues también nuestros progenitores tienen que implicarse enseñándonos unos modales de comportamiento en cualquier situación y circunstancia. Esto no sólo es competencia de los profesores.
Y, qué es lo que tienen en contra de los profesores de la pública? Acaso no tienen las titulaciones exigidas, más las oposiciones que en cada caso se requieran? Mientras que los privados no exigen esas oposiciones, y en algunos casos tienen otras titulaciones diferentes a la asignatura que enseñan.
Yo, disculpenme, pero siempre defenderé la enseñanza pública, evidentemente me influye que mi papá es profesor, maestro, de esos que creen en la enseñanza, de esos que disfrutan con ella, de esos que les gustan enseñar y divulgar la cultura, de esos que se implican, de esos que cuando terminan sus clases se quedan allí, resolviendo problemas, papeleos, que llegan a casa 3 ó 4 horas más tarde de finalizar su horario laboral y preparan las clases del día siguiente, corrigen exámenes... Yo por tanto me he criado entre pizarras y profesores y a muchos de ellos les he oído decir que en la privada te aprueban por pagar, que tienen un trato deferente con el alumnado, por pagar sus padres todos los meses las cuotas establecidas. Y no creo que la enseñanza, la cultura deba pagarse, todos, TODOS, tenemos derecho a una enseñanza digna, todos tenemos derecho a su acceso. La educación, la cultura, no tiene que valer dinero, no es algo comerciable, no es un producto de consumo más (aunque en muchos casos se le dé ese trato).
No obstante, ni todos los públicos son mejores que los privados, ni viceversa, depende mucho del profesorado, pues sí es cierto que muchos privados tienen muy buena fama (seguramente los de la clase económica y sociocultural alta), pero haylos públicos que también.
Po tanto, lo que tiene que cambiar, es esa idea de producto de consumo más, en que se está convirtiendo la cultura. La cultura, a través de la educación tiene que llegar a todas las capas sociales para desarrollar una sociedad mejor.