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lunes, 26 de noviembre de 2012

Olvido #1

No me gusta el whisky, pero ya me he tomado cuatro o cinco, ¿o seis? No lo sé, no lo recuerdo. Empecé con la crema de whisky, pero casi no quedaba, y después de rellenarme la copa por segunda vez, pensé que necesitaba algo más fuerte, y ya que estaba, decidí seguir con la bebida de malta fermentada. Whisky sólo, sin hielo, como lo toman los hombres en las películas.

Necesitaba emborracharme, pensando que tal vez así olvidara, tal vez así dejarán de resonar en mis oídos como un eco sus palabras: "te tengo cariño" 

La verdad es que la culpa era mía, por ser una bocazas, por pensar que me contestaría algo bonito y habría un final feliz, como en las películas, otra vez. Pero sentía una irremediable necesidad de preguntárselo, me estaba quemando en la boca, necesitaba saberlo, bueno, más bien preguntarlo, no creo que necesitara saberlo. Esas cosas al final si uno está atento a las señales se da cuenta de ello, y ya no hace falta preguntarlo.

- ¿Me quieres?- ingenua yo.
- Bueno, te tengo mucho cariño- Me dijo bajito, como temiendo decirlo- ¿Te enfadas? 

Te enfadas, me dijo, ¡¡¡te enfadas!!!!! Yo no podía creer lo que estaba oyendo, ¿enfadarme? cuando lo que sentía en mi pecho era un abismo infinito que me hundía en la profundidad más oscura, y me caía, hasta abajo, hasta el fondo, hasta el inexistente final, haciéndome cada vez más pequeña, más pequeña, más pequeña, deshaciéndome,  casi invisible. Era tal la tristeza que sentía que no podía ni articular palabra. Era tal la oscuridad que me rodeaba, que no recuerdo nada más.

Así que aquí estoy, intentando olvidar las penas con whisky, como hacen los hombres y mujeres rudos en las películas, pero por el contrario no hago más que atormentarme una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. Sus palabras se clavaron tan hondo, que me parece imposible olvidarlas algún día, no sé si podré deshacerme de ellas, se repiten en mi cabeza hasta la saciedad, como un disco rayado descontrolado. 

Me sirvo otra copa, la tomo de un trago, y mientras el alcohol va resbalando por mi garganta, laringe, pasando por el esófago hasta el estomago, caen lágrimas de mis ojos, sin control, sin control alguno, mis ojos son un torrente desbocado, del dolor que siento ni ruido hago al llorar, es un llanto ahogado, ahogado por el whisky, ahogado por las lágrimas.

Tal vez vea demasiadas películas, demasiadas películas con finales felices que no existen en la realidad.




martes, 10 de julio de 2012

Once, sólo once

Once, sólo once. Y escribo el número en letra para que ocupe más. Once, sólo once. El trabajo que he realizado durante los últimos cinco años resumidos en once tristes hojas, por una sola cara. Teniendo en cuenta esto, todavía podemos resumirlo más: cinco folios por las dos caras y un poquito. 
Espero que ya pueda cerrar esta etapa, que pueda pasar página, y me meta de lleno en otra empresa, entendiendo ésta como: Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo, si van a la por mi usada hasta la saciedad RAE, encontraran esta acepción en primer lugar, aunque también nos sirve la que en cuarto lugar nos muestra el citado diccionario: Intento o designio de hacer algo
Once, sólo once, es el número que recordaré cuando piense en estos cinco años. 
Once, el número al que ha quedado resumido los 1825 días, con sus respectivas noches, en los que había un denominador común: mi dedicación en cuerpo y alma.
Once, el número al que he reducirlo todo, no, rotundamente no, me niego, hay demasiado detrás de esas once hojas, pero hoy sólo quiero recordar esto: Los últimos cinco años reducidos a once hojas. 
Es mi pequeño, íntimo e último homenaje a estos cinco años, es mi última despedida.
Once, sólo once.

lunes, 26 de diciembre de 2011

martes, 2 de noviembre de 2010

Habían pasado ya dos años, pero ella no lo había olvidado, como iba a olvidarlo! Esas cosas no se olvidan tan fácilmente, me atrevería a decir que esas cosas no se olvidan. Y allí estaba ella, al pie de la sencilla lápida donde yacía su amor, desde primera hora de la mañana, saludando a la familia cercana, lejana, amistades que allí se acercaban. Ni siquiera se marchó a la hora de comer, y cuando llegaron las primeras almas para escuchar la misa por sus difuntos, allí seguía ella impertérrita, acompañando la fría lápida. Terminó la misa, se fue la gente, empezó hacer frío, a ponerse el sol, y sólo cuando el guarda fue avisarle que tenía que cerrar, se despidió dando un beso a la fría lápida y se marchó.

sábado, 23 de octubre de 2010

Malatia

El cáncer es una puta que se come las entrañas, sin pedir permiso, además entrando por la puerta de atrás, y cuando quieres darte cuenta lo único que ha dejado es un pozo de tristeza alrededor.

viernes, 12 de febrero de 2010

Para un 5 de febrero

Y me sangran las entrañas
el alma se me descompone,
el corazón me estalla
y no entiendo dónde estoy
y ni siquiera quién soy.
Pienso que ya no te quiero,
pero te sigo amando.
Lo que no quiero es más dolor,
más sufrimiento, 
aunque cuando no hay dolor, 
no hay amor.
¿Ves? No sé ni lo que quiero.

Quiero que el tiempo se pare
cuando estoy contigo,
que el mundo no me importe,
que ni yo misma me importe,
que sólo me importe
tu mirada triste y apagada,
tus ojos llorosos
tus húmedos besos,
tu pelo negro, ondulado
y todas esas "tonterías"
de las que tú yo nos reíamos

domingo, 22 de noviembre de 2009

Triste despedida

Nunca imaginé que me afectaría tanto, la verdad es que nunca pensé que nos despediríamos de ti. Sabía que tarde o temprano ocurriría, pues estas cosas pasan, es ley de vida, pero no pensé que dolería tanto, y nunca pude imaginar como sería. Cuando oyes que alguien lo ha pasado muy mal porque su mascota, su perro, su gato ha muerto, parece exagerado, pero no, se siente de verdad.

Hace más de quince, 15, años que eres uno más de la familia, porque eras uno más. Antes que nacieras mis hermanos acudían todos los días a casa de Marina, la dueña de tu mamá, para ver si habías nacido. Cuando por fin naciste, mis hermanos que entonces eran unos críos, te eligieron entre todos los negros por tener las patitas blancas, y una pequeña mancha también blanca en el lomo. Como era verano íbamos casi todos los días a verte. Cuando te trajeron a casa eran las fiestas del pueblo, y no parabas de extrañar y llorar, y yo que entonces estaba en mis más loca adolescencia me quedé contigo toda la noche, consolándote, protegiéndote, arrullándote. No querías dormir en la cesta que te preparó mamá en la terraza de la cocina, y siempre alguno te abría la puerta para que dejaras de llorar, hasta que al final acabaste durmiendo debajo de la cama de papá y mamá. Aprendiste a darnos la patita cuando te lo pedíamos, a ser un pesado y no dejarnos comer pidiéndonos comida de la nuestra hasta la extenuación. Te escapaste unas cuantas veces y siempre te encontramos, en el pueblo cuando veías la puerta abierta salias corriendo, pero volvías te ponías a ladrar delante de la puerta hasta que te abríamos. Cuando yo volví de mi erasmus lo celebraste con grandes saltos, ladridos, alaridos, brincando entre mi maleta y la ropa, nunca nadie se alegró tanto de verme. Me hiciste compañía cuando me quitaron las muelas del juicio, cuando me veías llorar por mal de amores venías a consolarme. Te peleaste con perros más grandes, siempre más grandes que tú, hasta que te hicieron daño de verdad, te pusiste malito, pasaste varias enfermedades, pero esta vez tu corazoncito no aguantó, eran muchos años ya, aunque de aspecto no parecieras tan mayor, el pelo te brillaba mucho ultimamente y te crecía en aquellas partes donde ya lo habías perdido.

Pensamos que saldrías como otras veces, que lo ibas a superar, incluso yo te vi muy bien ayer cuando te fuimos a buscar. Pero no, hoy otra vez te costaba respirar y te llevaron al veterinario y unas horas más tarde llamaron a mi hermano para darle la noticia. Todos lloramos, papá, mamá y todos mis hermanos. Por la tarde fuimos a despedirnos de ti, parecías dormidito, tan bonito como siempre, mi hermano pequeño y yo nos quedamos contigo acariciándote, observándote, tocándote por última vez, intentando memorizar cada parte de tu cuerpecito. Aunque será muy difícil olvidarte, tenemos muchos recuerdos contigo, has pasado casi media vida mía con nosotros, sabes que tienes tu sitio en nuestra familia, y te vamos a echar mucho de menos. Ya te estamos echando de menos.

Estas son las últimas fotos que tengo contigo, son de este verano, ojalá tuviera alguna de este otoño, pero al menos me alegro de haber estado estos últimos días en casa.




domingo, 21 de junio de 2009

Valentina *

Para ella era casi un ritual. Todas las noches, Valentina, se asomaba a la ventana respirar el fresco aire de la noche, a veces caluroso, como los días, y le gustaba sentir la tranquilidad de la noche. Solía reflexionar sobre lo acontecido en el día, buscar errores, para no volver a cometerlos, al menos intentarlo, tenerlo en cuenta.
Pero últimamente no paraba de dar vueltas sobre toda su dilata vida, sobre todo lo que había hecho, y lo que no. Sentía que su vida era una farsa, de puertas para fuera parecía muy bonita e idílica, pero ella no lo sentía así. De puertas para dentro era otra historia.
Llevaba cinco años compartiendo su vida, día a día, con una persona, su compañero, su pareja. Pero ahora, en el silencio de la noche veía, sentía que había escapado de casa de sus padres, con tanta ansía, que tal vez, no fuera la persona adecuada. Era una equivocación más a añadir a la interminable lista de errores cometidos. Y entonces las lágrimas no paraban de resbalar por las mejillas. Llorando intentaba limpiarse el alma.

domingo, 10 de mayo de 2009

Vacaciones en la playa

Nadaba en una piscina con forma de riñón, con un par de puentes, una pequeña cascada, y vegetación alrededor. La piscina estaba vacía, estaba sola nadando, y el intenso color azul me deslumbraba. Mi amor estaba preparando la comida, boquerones frescos, yo había dejado preparada una ensalada de arroz. Oí mi nombre, miré hacia arriba, en la ventana del último piso le vi, avisándome que la comida estaba lista. Subí. Preparamos la mesa en la terraza, como hacíamos siempre. Comimos. Después bailamos una de esas canciones romanticonas que ponen en la radio, bañados por el sol y con un fondo azul de mar. Luego bajamos a la playa.

Recuerdo muy bien aquel día, aquellos días que pasamos en la playa. Ha pasado mucho tiempo, han pasado años, y todavía sigue en mi memoria, grabado a fuego en mi retina. Se enfrentan diferentes emociones cuando lo recuerdo. Aún hoy siguen siendo las mejores vacaciones que he pasado en pareja. Y aunque no he vuelto a tener unas vacaciones así, me alegro de haber disfrutado aquellos días contigo.

sábado, 22 de noviembre de 2008

viernes, 21 de noviembre de 2008

Se me olvidó que te olvidé

Yo te recuerdo cariño
mucho fuiste para mi
siempre te llamé mi encanto
siempre te llamé mi vida
hoy tu nombre se me olvida
se me olvidó que te olvidé
se me olvidó que te dejé
lejos, muy lejos de mi vida
se me olvidó que ya no estás
que ya ni me recordarás
y me volvió a sangrar la herida
se me olvidó que te olvidé
como nunca te encontré
entre las sombras escondida
y la verdad no sé porqué
se me olvidó que te olvidé
a mi que nada se me olvida

El Cigala

sábado, 8 de noviembre de 2008

Mi nueva obsesión

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bien pagá, bien pagá, fuiste mujer